Dentro de pocos días se estrena la nueva temporada de Walking
Dead, esa serie de zombies de la que diré dos cositas destinadas, sobre todo, a
aquellos que todavía no la conocéis. Al resto, supongo que os enganchó por
diferentes motivos, ahí van los míos.
Empecé a verla con
bastantes reparos. Podía perfectamente aguantar una película de zombies, pero
una serie me pareció demasiado larga para tan poca historia...Sorpresa¡¡¡¡
mucho más allá que un relato de humanos vivos perseguidos por humanos muertos,
me encontré con una crónica de supervivencia, donde los zombies eran meros
comparsas para ambientar y ayudar a los humanos a descubrir el infierno que
somos capaces de crear dada una circunstancia extrema...como que te persigan
muertos con ganas de devorarte...
¡El
verdadero enemigo de la historia no era el muerto, si no el vivo! Por
fin alcancé a comprender el signicado de la frase "debes temer a los
vivos, no a los muertos".
Nuestros
protagonistas a los zombies simplemente los controlan; los vivos, se sufren y se
temen…y eso da para mucho.
La segunda cosita
rápida que me gustaría añadir es la cura contra la "gilipollez" que
de alguna forma percibimos al ver WD. Vivimos anclados en una y mil
insignificancias que ensalzan o hunden nuestras vidas sin pararnos a pensar ni
por un instante en lo verdaderamente importante del "caminar"
por nuestra existencia.
Nos
podemos llegar a enfadar coléricamente con nuestra pareja porque se le olvidó
tirar la basura cuando se lo dijimos o por estar la camisa nueva en la cesta de
la ropa sucia, aún.
Seguro que si os lo paráis a pensar, aunque sólo sea por un
segundo, encontraréis mil tonterías o situaciones insustanciales que ocupan
demasiado de vuestro preciado tiempo. Parece que tenemos la manía de rellenar
nuestros días con nimiedades que poco ayudan o menos aportan sin despeinarnos.
Aunque claro, seguro que tú que lees esto haces cosas maravillosas todos los
días y te sientes perfectamente satisfecho o satisfecha con tu vida. Perfecto,
no sabes cuánto me alegro. De todas formas, cuando vuelvas a ver WD, fíjate
como llegado el caso sólo queda de la vida lo fundamental: sobrevivir entre personas
que te quieran, respeten y cuiden de ti...procura no tirar esto por la borda
por cuestiones, digamos, menores o vacías. Despréndete del personaje
baladí que todos llevamos dentro…o estás muerto.
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